Ant-Man y Avispa Quantumania crítica película: efecto Vengadores


    Ant-Man y la Avispa Quantumanía tiene un serio problema. Luego podemos forcejear si el problema lo tengo positivamente yo solo o si lo tiene exclusivamente la película, pero vamos primero con el problema ocasional. Si tienes prisa, te relato que la película está en la misma diámetro que las dos entregas anteriores de Ant-Man y quitando al Kang de Jonathan Majors, sublime, indispensable, no es ni mucho menos la mejor película que ha hecho Marvel desde Vengadores: Endgame. Que sí que hay mucha ciencia ficción y un regustillo a Rick y Morty en el diseño de algunos personajes, sobre todo en MODOK, que es puro Rick y puro Morty (vaya si se le ve la mano al señor Jeff Loveness), pero la película está muy por debajo de las películas de la etapa 4 de Marvel y de cualquiera de las series que hemos conocido hasta ahora con la excepción de Falcon y Soldado de Invierno, con la que estaría a la par. Si no tienes prisa, sigo con mi argumentación. Luego de echarnos a la espalda tres películas nos queda claro que las hormigas pueden hacer muchas cosas, pero que necesitan un líder. Nos han insistido suficiente en ello a lo espléndido de 360 minutos, así que lo hemos interiorizado en nuestros cerebros marvelianos (la lectura reptiliana de nuestra sesera que asegura de forma primitiva a los contenidos que nos suministra Marvel). El problema es que ese líder no es Ant-Man. Y eso plantea un serio problema, porque Ant-Man no es el líder en ninguna de las tres películas. En la primera película, el personaje de Scott Lang (Paul Rudd) pasaba por allí. En la segunda, el liderazgo se lo arrebataba su himenóptera compañera Avispa, Hope Van Dyme (Evangeline Lilly), y en la tercera, pues en la tercera se lo arrebatan absolutamente el resto de personajes, incluido Veb (David Dastmalchian), sobre quien no te quiero dar muchos datos porque es uno de los grandes descubrimientos. No voy a entrar en quién resuelve positivamente el conflicto final de Ant-Man y la Avispa Quantumania porque no te quiero hacer siquiera spoiler, ya que la película no se lo merece y la inteligencia de la resolución perdería toda su clemencia. Pero líder, lo que se dice líder, Ant-Man no es. Sí es un buen padre, pero es que en la primera y en la tercera película hace exactamente lo mismo y su hija le dice exactamente lo mismo, haciendo comprobar al espectador que está viendo Ant-Man en superficie de Quantumania. Y eso, digo yo, es un problema.

    michelle pfieffer es janet van dyne en ant man quantumania

    Jay Maidment

    En Ant-Man y Ant-Man y la Avispa, las dos primeras entregas de las aventuras de Scott Lang (Paul Rudd), el personaje es solo un tipo regular con un traje extraordinario, esperando a hacer poco ingenioso. Hasta aquí todos de acuerdo. Hay mucho humor, poco progreso de personajes, un rústico unidimensional en la primera entrega y una villana con un poquito más de back story en la segunda. En las dos primeras películas lo que más nos interesa… son el resto de personajes: nos interesan Hank Pym (Michael Douglas), nos interesa Janet, nos interesa Hope (Evangeline Lilly), nos interesa Luis (vaya que si nos interesa Luis) y nos interesan las paraponera clavata, la hormiga bala coloso del trópico en el puesto más stop del índice del dolor de Schmidt… Y en Ant-Man y la Avispa Quantumania, Scott sigue siendo un tipo regular con un traje extraordinario esperando a hacer poco ingenioso, que no lo hace y le tienen que retornar a sacar las castañas del fuego. Y aquí llega el problema: Ant-Man es un gran personaje con peso en Capitán América: Civil War y en Vengadores: Endgame, donde básicamente soluciona la magnitud del problema (cercano con la Capitana Marvel). Así que: ¿cómo puede tener más peso el personaje en las películas de los Vengadores que en las suyas propias? ¿Por qué nos gusta más el Ant-Man de paso, el Ant-Man secundario? O dicho de otro modo: ¿por qué Ant-Man no es protagonista de sus propias películas? No pasa nadie por ello, porque estamos hablando de universos interiormente de universos. Una película de Ant-Man nos lleva al universo de Ant-Man con los personajes de Ant-Man y aunque sean una lectura ¡¡¡¡¡descafeinada!!!!! de los personajes de los comics tienen todos su clemencia y su derecho a existir, pero lo hacen a costa de aminorar a Scott Lang a un cameo. Y creo que la película se resiente de ello. Están los héroes y están los anti-héroes, y Ant-Man en sus propias películas no encaja ni en uno ni en otro. No tiene los mejores chistes, no tiene las mejores escenas de actividad, no es el personaje más cañero. Creo que eso va en detrimento del personaje y de la película: no evoluciona. El Ant-Man de Ant-Man 3 ha hecho más cosas que el Ant-Man de Ant-Man 1, pero no ha evolucionado: ha cáscara el mundo, pero no le ha cambiado. Incluso uno de los villanos secundarios, sin hacerte ningún spoiler, tiene un progreso más impactante. Y encima tiene las mejores frases y se lleva todo el chute de humor.

    evangeline lilly es hope van dyne en la película de marvel ant man y la avispa quantumanía

    Jay MaidmentMarvel Studios

    Y luego está el problema del rústico. Los villanos definen a los héroes, ¿no? Aquel que permanece, la primera lectura que hemos conocido de Kang en la serie de Loki era un potente némesis para Loki, le engrandecía, pero no le empequeñecía. En Ant-Man y la Avispa Quantumania, el Kang de Jonathan Majors anula a Ant-Man. No lo hace con Hope Van Dyne, que es una digna contrincante, no lo hace con Janet Van Dyne y no lo hace con Hank, que te va a dar un señor sorpresón. Por un momento me creo que esto más que Ant-Man 3 es Tras el Corazón Verde 3: Aventura en el Reino Cuántico, que sí que está muy perfectamente, pero que no es Ant-Man.

    Y luego está el problema de la exposición. La película tiene mucho que explicar para que comprendamos todo lo que va a suceder. Y hablan mucho. Mucho. Y no sé hasta qué punto le beneficia a la película.