OIT analiza estatus y desafíos del trabajo en el sector cultural

¿Cuáles son las principales oportunidades y desafíos para promover el trabajo modesto y rendir todo el potencial financiero y de empleo en el sector de las artes y el entretenimiento, en un contexto de avances digitales y tecnológicos? ¿Qué políticas y medidas han funcionado, cuáles no han funcionado aceptablemente y qué debe hacerse para consolidar que el futuro del trabajo en el sector sea inclusivo, sostenible y resiliente?

Estos son sólo dos de los puntos a discusión que a lo prolongado de esta semana sostienen funcionarios culturales y profesionales del sector de todo el mundo convocados por la Ordenamiento Internacional del Trabajo (OIT), en Ginebra, Suiza, para tomar parte de la “Reunión técnica sobre el futuro del trabajo en el sector de las artes y el entretenimiento”.

Para sentar las bases de la reunión, la OIT presentó el crónica El futuro del trabajo en el sector de las artes y el entretenimiento a forma de relato cualitativa y cuantitativa sobre la situación sindical en la última división, los mercadería por la revolución tecnológica y la irrupción de la pandemia. Aquí se destacan algunos puntos de este documento.

La cuarta revolución y sus intríngulis

El mejora de la denominada “cuarta revolución industrial” durante la división pasada cambió en gran medida las maneras del sector productivo cultural, sobre todo en subsectores o industrias como la audiovisual, la musical y la editorial. Uno de los grandes cambios, como detalla el crónica, fue la desmaterialización de muchos productos culturales y, por ende, su transformación a servicios culturales y sus formas de comercio.

“La cuarta revolución industrial ha ido más allá de la simple reproducibilidad tecnológica del arte para crear nuevas formas de plan y nuevos modelos de negocio”, indica el crónica. “Esto significa que, a excepción de de los enfoques nacionales o solamente públicos del mejora cultural, se precisan otras medidas, como políticas sociales y de empleo, y estrategias tecnológicas y de innovación”.

Esto deriva en un cambio y diversificación de los esquemas laborales bajo los que trabaja el sector creativo. Hoy en día, en el mundo, hay más trabajadores de la civilización que firman contratos por proyectos, por encargo o bajo regímenes de subcontratación.

En este sentido, el crónica expone, con pulvínulo en datos a 2019, que el 59% de las personas involucradas en actividades creativas, artísticas y de entretenimiento en el mundo trabaja bajo contratos temporales y sólo el 14% goza de contratos permanentes. Y para el caso específico de México, el 65% del sector cultural trabaja bajo esquemas temporales. Entre 2015 y 2019, en el país el porcentaje de los trabajadores de la civilización por cuenta propia creció un 13.7 por ciento.

“El streaming ha cambiado la estructura del trabajo en la cautiverio de suministro de esta industria”, advierte la OIT a partir de estos datos.

La informalidad en el sector

“Si aceptablemente la pandemia de covid-19 puso de relieve el papel fundamental de las actividades culturales para la preservación de ciertos medios de subsistencia, incluso fuera de las estructuras de la patrimonio formal, las industrias culturales presentan una elevada proporción de informalidad, que socava la capacidad de los trabajadores y las empresas del sector para disfrutar plenamente de unas condiciones de trabajo decentes, de apoyo financiero viable y de un entorno propicio para el mejora empresarial”, se argumenta.

Estudios en Argentina, Colombia y México evidencian “importantes focos de informalidad” por los que los gremios enfrentan dificultades como el trabajo no manifiesto, el subempleo y la incertidumbre sindical. “Esa incertidumbre tiene un impacto imagen sobre el entrada a la protección social, en particular a los regímenes de vitalidad y de pensiones, así como sobre la aplicación efectiva de los derechos de propiedad intelectual y de remuneración”.

Un entrada insuficiente a la financiación o a los mercados, la errata de entrada a las tecnologías o a la formación sobre estas, así como la errata de voz y de representación son algunos de las afecciones de los trabajadores señaladas por el documento.

La OIT sugiere contemplar políticas públicas de afiliación obligatoria para consolidar la cobertura efectiva.

México se rezaga en exportación e importación cultural

Entre 2010 y 2019, México fue uno de los dos países incluidos en el reporte con el viejo decrecimiento tanto en importaciones como en exportaciones de servicios culturales y recreativos. En importaciones de servicios culturales el país decreció 82% y en exportaciones se contrajo 65%. Para contrastar, durante el mismo periodo Argentina tuvo un crecimiento en uno y otro rubros de 185% y 48%, respectivamente.

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